lunes, 27 de agosto de 2012

En el siglo IV la nueva fé llegó a Irlanda, de la mano de San Patricio, y el arriano Ulfilas transmitió sus creencias a los godos del Danubio, traduciendo la Biblia a su lengua. Los nestorianos,perseguidos por los emperadores y los cristianos ortodoxos, se extendieron por el Imperio persa, desde donde alcanzarían la India y China


A partir del siglo VI se produjo un amplio movimiento misionero en el continente europeo, que contribuyó a forjar la civilización medieval.

 Los pioneros fueron los monjes de la Iglesia céltica irlandesa. Hombres como el abad Columba, Galo, Aidan, Cuthberto o Columbano extendieron el cristianismo por Escocia, el norte de Inglaterra, la Galia y Germania, desde monasterios como lona o Lindisfarne.

Mientras tanto, el papa Gregorio Magno (590-604) envió a Agustín de Canterbury a evangelizar el sur de Inglaterra. Esta primera misión controlada expresamente por Roma y apoyada por los soberanos anglosajones fue el modelo para el posterior movimiento misional de - la Iglesia católica. Entre sus éxitos destaca el sometimiento de la Iglesia céltica a la autoridad romana (664).

 La nueva Iglesia anglosajona continuó la tradición misionera irlandesa, y Willybrord evangelizó Frisia, mientras Bonifacio extendía el cristianismo en gran parte de Alemania y colaboraba en la reforma de la Iglesia franca. La coronación imperial de Carlomagno por el papa León III (800) selló la alianza entre Roma y el poderoso reino franco. La autoridad del soberano era sancionada espiritualmente y, a cambio, él se comprometía a defender y extender la fe. Esta vinculación entre la Iglesia y el poder político se convirtió en una constante durante siglos, e influyó notablemente en el proceso de difusión del cristianismo.




Aqui se pasa a otro tema como lo es la intolerancia religiosa, que brevemente explicamos. 
La humanidad vivió uno de los momentos más crueles de intolerancia religiosa durante la Edad Media. La Inquisición de la Iglesia Católica se encargó de arrestar, torturar y ejecutar –generalmente por la hoguera- a judíos, paganos, herejes y otras minorías religiosas. El Malleus maleficarum publicado en 1486 era un compendio de todas las fantasías sobre los aquelarres, los sacrificios humanos y los ritos sacrílegos. Las brujas, en su mayoría mujeres, eran allí acusadas de ser responsables de todos los males de la sociedad.

Los judíos en general no tenían derecho alguno, eran incapaces de testificar ante una corte cristiana por lo que podían ser objeto impunemente de asesinatos, robos, violaciones y otros delitos, al no poder testificar contra un cristiano. En muchos casos los niños judíos eran secuestrados por la Iglesia y convertidos al cristianismo, se prohibía a los judíos enseñar su religión, tener la Torá y hubo también masivas expulsiones de judíos como en el caso de España (edicto de granada). Entre las más sangrientas persecuciones de herejes se cuenta la cruzada contra cátaros, albigenses , bogomilos, templarios y otros herejes que fueron ejecutados masivamente, en muchos casos torturados antes de morir




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